Hoy se ponen en marcha de forma polémica los nuevos tribunales contra la violencia de género, que deberían llamarse contra la violencia ejercida por hombres contra mujeres, ya que sólo actuarán cuando las víctimas sean mujeres, nunca hombres.
Pedro comentaba hablando de otro asunto, que la igualdad consiste en tratar de forma desigual lo que es desigual.
Las razones esgrimidas por el gobierno parece que van en esta línea. Porque hacen un análisis, llamémosle macroeconómico del problema. Si miras los grandes números, hay más víctimas, muchas más entre las mujeres que entre los hombres. Y es necesario actuar más a favor de las mujeres.
Ahora bien, si bajamos al individuo, a la persona, que es la que realmente sufre, nos encontramos en que todas las víctimas deberían ser iguales, y con esta ley no lo son, pues unas, en este caso los hombres, tienen menos herramientas para defenderse.
Así pues, la propuesta, que está hecha con las mejores intenciones, genera polémica y lo que es peor, desprotección en parte de los ciudadano. Se debería corregir.
P.D. La semana pasada hice una consulta al defensor de la maltrada de elmundo.es. Adjunto la pregunta y la respuesta.
332. Hola, hace unas semanas hubo un reportaje en televisión en el que entre muchos otros datos, se dijo que en temas de violencia de género el número de mujeres asesinadas al año era de unas 100, mientras que el de hombres asesinados al año era de unos 50.
Esto me dio que pensar, que si bien el maltrato en el hogar es algo mayoritariamente masculino, el asesinato no lo es tanto, siendo el número de hombres muertos un porcentaje nada despreciable.
En cualquier caso mi comentario no iba por ahí, iba porque voy observando que cuando un hombre mata a una mujer, el comentario es de insulto y desaprobación, mientras que cuando es la mujer la que mata al hombre, el comentario que se oye es de apoyo y disculpa, una "pobre mujer, lo que habrá tenido que sufrir para llegar a esto", haciendo recaer el desprecio en la víctima.
En resumen, socialmente, se está haciendo distinción entre distintos tipos de agresores y distintos tipos de víctimas, y en mi opinión, esto no es justo.
Viendo que con otros temas de violencia, como con el terrorismo, esta distinción a nivel social se hace igual, quizá sea imposible de evitar.
¿Cómo hacemos para evitarla?
Hola, gracias por participar en esta sección. Ignoro el reportaje que citas, pero siguiendo datos oficiales del Consejo General del Poder Judicial, en el año 2004 hubo un 84% de muertes por violencia doméstica pertenecientes al sexo femenino, frente a un 16% del masculino. Sinceramente, este dato concuerda más con la percepción que tenemos socialmente.
No obstante, esto no significa que haya víctimas "buenas" y "malas", o agresores "buenos" o "malos" según el sexo. Recuerdo ahora el caso de una mujer parricida que mató a sus hijos por despecho porque su marido se quería separar, y encima en el entierro simuló su pena; dudo mucho que alguien justificara esto. Tres cuartos de lo mismo con los asesinatos a las parejas varones, exceptuando, claro está, los de defensa propia que me da la impresión de que son muy pocos.
En cualquier caso, desde esta sección condenamos explícitamente y sin ningún lugar a dudas cualquier tipo de violencia en el ámbito doméstico, provenga de quien provenga. También abogamos por no generalizar, porque ni las mujeres se deben ver representadas en las víctimas ni los varones en los agresores; es decir, cuando vemos a una mujer por la calle no debemos pensar que la están maltratando o en vías de hacerlo, ni tampoco al ver a un hombre estar convencidos de que es un maltratador. Es algo totalmente absurdo: que haya más hombres que mujeres agresores no identifica al hombre con un agresor en potencia. También hay un porcentaje mucho más alto de mujeres con depresión y todas las mujeres no estás deprimidas, sería una generalización igual de absurda.
No perdamos tiempo ni esfuerzo luchando entre hombres y mujeres (lo mismo le digo a la persona que justifica la agresión de una mujer a un hombre), dediquémoslo a hacer justicia, a defender a los inocentes y a perseguir a los agresores/las agresoras.