
Como la niña con poderes de la novela de Stephen King (
llevada al cine posteriormente por Brian de Palma) que, harta de las burlas de sus compañeros, aprovechó su telekinesia para lanzar objetos punzantes contra todos los que
(hasta entonces, claro) se habían reido de ella y la habían humillado hasta el extremo.
No, no me dió miedo la película cuando la vi. Es más, disfruté como un enano con la escena más salvaje (y, de hecho, es la única que recuerdo actualmente).
¿Psicópata?
No lo creo. Yo me consideraba normal. Aunque quizá. No lo se. No soy psicólogo.
¿Adolescente sistemáticamente humillado por sus compañeros de clase?
Si. Desgraciadamente si. Por gordito, por empollón, porque siempre estaba acatarrado... por cualquier cosa, la verdad. Básicamente porque a ciertas edades parece que hay que reirse de alguien en masa, y a a alguien le toca ser el blanco.
Afortunadamente, no tenía poderes en aquel momento, ni armas, pero soñaba con el momento de tener fuerza o arrojo suficiente para rebelarme a las bravas contra el
grupito abusón de clase. Porque, no lo neguemos, en todas las clases existe un grupo pegueño de abusones, un grupo pequeño de perseguidos, y una gran mayoría que hace como si no pasara nada (profesores incluidos).
(Las sociedades
"llamadas adultas" también son así, con ejemplos flagrantes en nuestro propio país, pero eso es otro tema)
¿Porqué os cuento todo esto? Quise escribirlo cuando me enteré de la noticia de aquel niño vasco que se había suicidado hace poco... y anoche justamente, dí con un
interesante artículo al respecto, desde donde se puede aprender mucho acerca de lo que hoy se llama técnicamente
bullying o en español castizo,
Matonismo .
Leedlo.
Y haced algo. Todos, padres, profesores, compañeros,
¡Todos! .
Porque sinó seguirá habiendo niños que se suiciden.
O que cojan un arma y acaben de una vez con los que les maltratan.
No es broma. Sólo se que hubo un día que yo, que hoy me tengo por pacificador y dialogante,
quise ser como Carrie .