Lo peor de la EXPO es la sensación de que te pierdes cosas. Es como la vida, pero en concentrado.
En serio. Mirad la agenda, cada día hay varias cosas a las que me gustaría ir, y a las que no puedo ir. Y si en la vida se acepta que todo no se puede hacer y se supone que dejas de hacer cosas porque eliges hacer otras y eso al final genera una sensación de elección, de tranquilidad, en la EXPO todo es mucho más acelerado. Ni aunque elijas hacerlas puedes hacerlas muchas veces... ¡es un estrés constante!