En mi opinión se está cayendo en un gran error al intentar extrapolar este manido tema del boicot a los productos catalanes como un renacimiento de la ultraderecha montaraz. Primero, porque pienso que no es así, me explico:
En mi opinión somos muchos los que estamos un poco hartos ya de que los más privilegiados, vascos y catalanes, y después gallegos, andaluces, navarros y valencianos, no sólo no estén satisfechos con una situación que les permite atar y desatar mucho más que al resto de las comunidades, que casi para todo tenemos que pedir permiso al gobierno central, sino que quieren más. Y no estaría mál que quisieran más si lo que estuvieran proponiendo es un modelo de estado federal democrático y real donde todos tengamos los mismos derechos y no existan privilegios, sino que lo que buscan es precisamente lo contrario: Se consideran especiales y quieren tener más que los demás, amparándose en derechos históricos o identidades culturales, que siendo serios, si se hace el trabajo de buscarlos, todos los pueblos los tenemos.
Con este clima, es normal que no parezca mal el boicotear lo catalán (ni lo vasco, ni lo del resto, ni lo madrileño, ya que les tenemos que pedir permiso a Madrid por todo, y se identifica gobierno central con ciudad muchas veces).
Y segundo, porque realmente es un tema positivo:
El ciudadano está descubriendo que su faceta de consumidor le permite influir en aquello que no le gusta. Ya no es una marioneta en manos de la guerra de precios y de las habilidades del márketing. Además, si algo no le gusta, deja que influya en su consumo. Existen otras alternativas y se eligen. Sinceramente, me parece genial que se llegue a esta situación, porque propicia una responsabilidad social en el consumo. Y propicia una democrácia diaria, en la que el ciudadano puede expresarse, en lo que engrasa al final la maquinaria de nuestra sociedad: el dinero.
Personalmente ya elijo siguiendo estos criterios muchas cosas, y sin ningún problema ni ninguna mala leche encima. De una forma natural:
- Compro productos de empresas locales para fomentar la economía de mi tierra, evitando empresas localizadas en regiones, paises, continentes más ricos.
- No compro nada de Eroski, ni de Fagor, ni soy cliente de Caja Laboral, ni de cualquier otra empresa del grupo Mondragón porque sólo las sospechas de que ha colaborado tiempo y tiempo en la financiación del terrorismo de ETA me hace elegir otras opciones.
- Compro el café de OXFAM , porque me parece fatal lo que están haciendo las multinacionales del café apretándoles las tuercas hasta límites insospechados a los productores de café.
- No compro langostinos tropicales , porque se están produciendo de forma insostenible arrasando manglares.
- No compro productos de la huerta murciana porque considero que estan sobreexplotando una zona sin recursos y que amenaza el futuro de mi tierra .
- etc, etc.
No compraré cava catalán este año, me parece, pero no por el tema del boicot este...
¡es que no quiero que se me confunda con Rajoy! 