Después de un día de
IKEA extremo con mis cuñados
(si, por eso de que tiempo, trabajo y dinero son magnitudes intercambiables, y muchos tenemos más tiempo y manos para trabajar que dinero muchas veces)...
El lujo de los buenos amigos, de la conversación con vistas a la ciudad...

De comprobar lo internacionales que son por la villa ultimamente...

Volviendo en el tren,
contemplando sin saberlo el infierno desde la climatización y el sonido suave...
David, la tecnología jugó en nuestra contra y no sincronizó mi agenda ordenador móvil... no llevé tu teléfono. Nos vemos otro día. ¡Suerte con tu fin de mes!.