Pastora se apunta a la moda de los remixes, y el 17 de febrero, publica Pastora “RMX Ed Elegant Distortion”, un álbum que aparece con vocación de romper fronteras por su manera de entender la música de manera global. Son diez temas remezclados por Elegant Distortion (nombre bajo el que trabajan para este proyecto Sidechains y Cat Complex) y seleccionados entre lo más significativo del repertorio del trío barcelonés para relanzarlos con un enfoque lúdico y bailable. Ahí están Cuanta vida, Una mañana, Invasión, Grandes despedidas, Me tienes contenta, Mirona, Cósmica, 1000 kilómetros, Runner tiempos más buenos y Lunes, a los que se añade una versión acústica de Lola, el tema más popular y exitoso de Pastora.
Una explosión de luz, eso es lo que sentí al escucharlo. De Pastora había escuchado algo (evidentemente Lola la había escuchado mucho gracias a la radiofórmula (?), y a pesar de eso, es una canción que me sigue gustando) pero mas por torbellino de vida que por desinterés se me habían quedado en el tintero. Eso si, siempre me había gustado su habilidad para hacer letras bien cercanas y sensuales sin necesidad de volverse empalagosas bien divertidas sin volverse histriónicas, todo aderezado con una música alegre y viva. Sobre todo viva.
Pero la vuelta de tuerca hacia el baile que le dan los chicos de Elegant Distortion me resulta impresionante. Impresionante porque hacen fácil lo difícil, la mezcla es tan buena que no parecen canciones remezcladas, parecen hechas así, e impresionante por las imágenes que evoca la música, profundamente luminosas y felices.
Es un disco para sentir y para dejarse llevar. Con alegría. Para bailar con la sonrisa en la boca. Ponerlo en casa y cerrar los ojos me ha transportado mas que a oscuras salas de baile, a fiestas de club de playa. Si, es una impresión subjetiva, pero creyendo como creo en el poder de la visualización en cuanto a profecía autorrealizada y a efecto pigmalión, el escuchar, bailar, sumergirse en algo con tanta energía positiva es más que recomendable, debería ser obligatorio.
Y en todo caso, como pasa con el Sunshine Underground, del mítico Surrender de los Chemical Brothers, muchas de las canciones serían perfectas para poner al final de una noche de baile, consiguiendo esa mágica mezcla de música, cansancio y alegría que te acerca muchísimo al ideal de felicidad.
Me ha encantado. El disco va al coche directamente (el coche, ese santuario musical, cápsula donde puedes estar tu, tu música y el paisaje por delante). Y yo estoy deseando que llegue la oportunidad para verlos/bailarlos en directo. Y por supuesto, tanto unos como otros (Pastora y ED, me refiero), hay que seguirlos. Tienen mucho que darnos.
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Estos son los regalos de mis hijos.
El cubo de lapiceros es de Ixeia. Pintado de cielo (eres un cielo, dice la dedicatoria) Y el del dibujo de la etiqueta soy yo! vestido de mi color favorito.
El lapiz es de Jaime. Está pintado con sus dedicos y me explicó ayer cómo lo hizo. Teníais que verlo.
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Que si, que la línea de la Iglesia podría ser otra, que está muy lejos muchas veces de lo que su propia masa social piensa, que el Papa podría ser menos críptico, menos pomposo, mas cercano, mas lo que quieras.
Manipulación y mala leche porque cada vez que la iglesia habla (como cada vez que habla un partido político, o cualquier otro ente con muchos seguidores), dentro de los que opinan contrario hay quien intenta buscarle la vuelta para agredirlo. Esto es normal, y sinceramente, no me preocupa.
Me preocupa mas el paternalismo, que en este caso me parece que llega a ser intolerable, y del que, además, los que lo practican, por bienintencionados, no se dan ni cuenta.
Porque, pensemos
Cierto es que el preservativo se ha demostrado eficaz en la lucha de la progresión del SIDA y que tener relaciones de riesgo sin él, es un peligro.
Cierto es que hay mucha gente que considera al Papa su lider en tal grado que sigue a pies juntillas todos sus planteamientos.
Pero ¿Por qué pensamos que esta gente va a hacer todo el caso del mundo al Papa en no usar el preservativo, y sin embargo pensamos que no le van a hacer nada de caso en todo aquello de "el sexo sólo dentro del matrimonio" (y sólo con tu pareja, claro), que también es un planteamiento del Papa, si recordamos?
¿No tiene todo esto un tufo a paternalismo insoportable?
Un decir: "amigos negritos, ustedes no tienen criterio, y siguen sin pensar todo lo que les dice el Papa, todo salvo el tema de la castidad, porque ustedes no saben controlar sus instintos, y así, van a acabar todos con sida".
Sinceramente, creo que hace falta información sobre el SIDA, y sobre los medios de evitarlo. Aumentar la inversión allí. Que haya mucha mas. Y dejar al papa que diga misa, que por otra parte es lo suyo, sin escandalizarse tanto cada vez que dice algo.
¿Por qué no pensamos que los africanos pueden tener la madurez suficiente, aunque tengan creencias religiosas, para decir (cómo he oído decir a cristianos en Europa), que aunque se planteen que ciertas cosas son pecado, ellos saben distinguir entre tener un error, tener un error grave, y tener un error que acarree la muerte, y son capaces de poner todo lo que tienen delante en una balanza?
¿Tenemos que ser tan paternalistas? Si de verdad hay que serlo, alguien de allí, o en su defecto, alguien que ha estado allí, me lo explique razonadamente.
Hasta entonces prefiero seguir pensando que nos podemos tratar como iguales.
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Llevo una temporada corriendo. No es una metáfora. Corriendo. Haciendo carrera de resistencia.
¿Por qué? Alguno pensará que me acabo de caer de un guindo, pero lo cierto es que no tenía interiorizado hasta hace bien poco que todo se puede entrenar, que con el entrenamiento mejoran las habilidades físicas, y que con un poco de esfuerzo y un mucho de constancia, se puede conseguir casi cualquier cosa.
Siendo un niño que nació con hernia y pasó sus primeros años con su movilidad supercontrolada, mi habilidad en los deportes nunca fué grande. Y cuando pude hacer deporte elegí el camino de probar uno tras otro intentando descubrir qué se me daba mejor, en lugar de elegir uno y entrenar con constancia.
Así he hecho judo, tenis, voleibol, rugby, baloncesto... lo que por un lado estuvo muy bien porque me llevó a aprender mucho: cada deporte aporta valores diferentes, e incluso formas distintas de entender la vida, la competición, la organización de un equipo, el liderazgo...
Pero por otro lado aumentó mi inseguridad y perjudicó a mi autoestima: en ninguno puse empeño suficiente en mejorar. En cuanto se ponía difícil, marchaba a otra cosa, lo que, como instinto de supervivencia está bien, pero como mentalidad ante la vida, tampoco me acababa de gustar.
Y es ahora, ya con unos años encima, cuando al comenzar a hacer deporte no ya por jugar, no ya por competir, sino sólamente por mejorar el estado físico general, veo como la constancia yendo al gimnasio me hace mejorar, aumento la resistencia, aumento la potencia, aumento la velocidad... en casi dos años, el cambio ha sido muy importante.
Tanto que me ha cambiado hasta la mentalidad. Y hoy me apetece hacer el intento de entrenar a largo plazo: me he propuesto correr la maratón antes de cumplir los cuarenta. (Si, el margen es muy holgado, pero ahora con mis hijos tan pequeños no veo serio el ponerme a buscar tiempo para una preparación intensiva, y en los tres últimos meses antes de la carrera es lo que se recomienda, pero espero tenerlo en unos pocos años).
¿Por qué la maratón? Porque es la carrera mas grande. Porque no se puede plantear de un día para otro. Porque está a la vez al alcance de todos y al alcance de muy pocos. Porque me apetece probar(me) que soy capaz de ser tan constante. Porque todos los que han leido La Guía del Autoestopista Galáctico saben que en el 42 se encuentra la respuesta a una gran pregunta. Porque he empezado a correr y me gusta cómo me siento. Porque como los surfistas que se meten al mar a buscar las olas en medio del temporal, o los alpinistas que suben montañas, hay que intentarlo porque el desafío está ahí.
Se que no es un intento fácil y que el cuerpo me tiene que respetar: ya veremos hasta donde llego.
Pero de momento sigo corriendo. Y aprendiendo. Y disfrutando.
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