Si ayer me dejaba llevar por la rabia y la indignación, hoy voy a intentar hacer una reflexión más serena.
(Una vez leí que hay que saber experimentar todos los sentimientos en plenitud, quien no es capaz de sentir verdadera ira no es capaz de sentir verdadero amor. Supongo que no me habrá venido mal.)
Para mi hay una cosa clara: Israel no entiende demasiado el mundo interconectado de hoy. Supongo que en guerras anteriores se habrá comportado igual, pero la diferencia es que no se sabía. Pocos periodistas y pocos medios de transmisión y muy caros para transmitir las noticias. Pocos medios de comunicación.
Hoy hay cámaras digitales, hay Internet, hay blogs. No se puede ocultar nada. Y no se hace. Se muestra en toda su crudeza, se analiza desde la rabia, se fomenta la indignación. La propaganda oficial, en este caso, no tiene ninguna posibilidad. La información se les escurre como agua entre los dedos, sin que puedan contenerla. La información y la propaganda en su contra.
Así, en unos pocos días se ha perdido el trabajo de años de propaganda oficial ¿Alguien se acuerda ya de aquello de que Israel es el único estado democrático de la zona, de que sus acciones siempre están medidas y calculadas, de que son los buenos, básicamente, que se nos ha repetido hasta la saciedad durante años y años?
Hoy, en el imaginario, Israel se parece cada vez mas a Al Qaeda: una entidad radical, financiada por fanáticos (paises y corporaciones), que tiene un enemigo real o imaginario, da igual, al que como no puede atacar diréctamente, se dedica a aterrorizar a los civiles supuestamente favorables a él, matándolos en cualquier sitio, dándoles a entender que no hay lugar seguro para ellos.
En poco se diferencia el bombardeo del refugio de Caná del 11-M. Sentimos la misma rabia, la misma indignación.
Pero si que hay una diferencia. Se supone que Israel es un país democrático y de derecho. Y por ello debería estar sujeto a la ley.
(Digo se supone, porque un país que tiene una legislación preparada para reconocer la ciudadanía básicamente a todo el que profese una fe nacionalista y religiosa (supongo que a Otegi le entusiasmará el modelo) por encima del que no lo haga, tendrá elecciones y partidos políticos, pero para mi, la democracia es otra cosa)
Continúo. Se supone que Israel es un país democrático y de derecho. Y por ello debería estar sujeto a la ley. Y al no hacerlo se convierte en mucho más culpable.
Tras muchos años donde se creía que este tema estaba superado, Israel, con su actitud, ha vuelto a sacar a la palestra el tema de si tiene sentido un país como el que está planteado, que para su existencia y seguridad arrasa con todo lo que tiene alrededor sin ninguna conteplación.
(Los USA ya ganaron mala fama por lo mismo, recordaréis aquella encuesta del año pasado dónde a la pregunta ¿Qué país considera más peligroso para el orden y la estabilidad mundial? la respuesta mayoritaria fué los USA, para sorpresa y desespero de gobernantes)
Eso es lo que ha perdido Israel en todos estos días. Credibilidad. Fama. Apoyo.
Quien sabe si futuro.
Etiquetas: Israel, Líbano